• Bárbara Virginia Peñaloza

El juego de la Ballena Azul: Qué hacen nuestros hijos online?



Mucho se ha hablado en estos días de este perverso juego que parece haber encallado en Latinoamérica, con suicidios en Colombia, México y Brasil.

El Blue Whale Challenge tiene su origen en Rusia. Salió a la luz luego de la publicación de un artículo, de mayo de 2016. Allí se relacionaron una decena de suicidios de adolescentes entre noviembre de 2015 y abril de 2016 con una leyenda urbana conocida con ese nombre.

Al juego se accede mediante grupos cerrados de Facebook y Whatsapp y consiste en la manipulación e inducción que un “mentor” o “curador” efectúa, llevando a los niñ@s y adolescentes que participan a autoinfligirse lesiones hasta llegar finalmente al suicidio. Dura 50 días, en los cuales los participantes reciben 50 retos, uno por día y la mayoría deben cumplirse a las 4:20 AM. Deben probar haber cumplido el reto para pasar al siguiente. Muchos retos consisten en hacerse dibujos o frases en el cuerpo con una navaja, o pincharse las manos con agujas, también los obligan a escuchar determinadas canciones o ver películas de terror 24 hs. seguidas.

Los administradores de estos grupos son personas con conocimientos amplios en sistemas y realizan una ingeniería social muy precisa para elegir a las víctimas y manipularlas. Sin embargo el juego se ha vuelto tan popular que los mismos chic@s buscan y piden participar.

Una vez que entran al juego, quedan atrapados. El mentor que los invita o deja participar se vale de la información que el adolescente ha publicado en sus redes. Si el chico no cumple los retos lo amenazan con lastimar a miembros de su familia o con terminar el trabajo si no logran suicidarse.

En Rusia se han reportado, desde 2015, 130 suicidios; en Brasil una adolescente de 16 años murió ahogada en un lago y su cuerpo apareció con cortes en sus brazos y en Colombia han sido tres las víctimas de este juego.

El jefe de la Unidad de Delitos Informáticos de la Policía de Colombia, coronel Fredy Bautista, explicó que intentan verificar qué hay detrás de este fenómeno, por lo que ya se han encontrado perfiles de Facebook que están alojados en México, que son grupos que tienen entre 600 y 3.000 miembros y que son administrados por personas tanto en México como en Argentina.

La creación de juegos tan perversos como este no deja de sorprender. Tampoco se comprende la finalidad que persiguen los administradores de los mismos. Sin embargo lo más alarmante es el hecho que tantos niñ@s y adolescentes participen o quieran hacerlo. Indagando en la red se pueden observar varios perfiles del juego, que reales o falsos, cuentan con fervientes seguidores ansiosos por empezar a jugar.

Muchos seguramente estén sólo motivados por la curiosidad, otros habrán sido elegidos por estos individuos, que encuentran en las redes el medio para canalizar sus perversiones, pero el problema radica en que estos indefensos nativos digitales luego no pueden salir.

Esto lleva a preguntarnos ¿qué pasa en la vida de esos chicos? ¿Tan solos se sienten? ¿Tan solos están? ¿Por qué no pidieron ayuda? ¿No tenían a quién? ¿No sabían que podían hacerlo?.

Los niñ@s con su inocencia y los adolescentes con sus inseguridades, rebeldías, curiosidades y esa sensación de ser invencibles y de haber entendido cómo funciona esto de vivir, aunque no parezca, necesitan de sus padres para crecer. Cuando los padres se ausentan, cuando no se comunican con sus hijos, o no pasan tiempo de calidad con ellos, los convierten en blanco fácil para los riesgos que esconde la Red, tales como este juego, el delito de grooming, o redes de pornografía infantil.

Frenar el surgimiento de juegos como los de la ballena azul, evitar que pedófilos distribuyan y consuman pornografía infantil o intenten contactar a niñ@s y adolescentes es imposible, está fuera de nuestro alcance, seguirán haciéndolo e inventarán nuevas formas.

Lo que sí está en nuestra esfera de poder es la prevención, podemos evitar que nuestros hijos sean víctimas de estos ciberdelitos. ¿Cómo lograrlo? La educación es la clave para que niñ@s y adolescentes sean tecnológicamente concientes.

Para ello es necesario que los padres puedan brindarles a sus hijos tiempo de calidad, hacen falta padres presentes, que puedan detectar cambios de comportamiento en sus hijos. También es necesario el diálogo entre padres e hijos, que permitan una comunicación fluída que genere lazos de confianza.

Asimismo, es importante que los padres comprendan que para poder educar a sus hijos en su vida on line deben familiarizarse con la tecnología, conocer cómo funcionan las redes sociales y sus políticas de privacidad, deben informarse respecto de los peligros que sus hijos pueden encontrar en la Red. Con esa información podrán guiarlos, enseñarles a protegerse y demostrarles que están ahí para ellos, que ante cualquier amenaza que encuentren pueden pedirles ayuda.

El Blue Whale Challenge pareciera estar llegando a la Argentina, se han reportado algunas denuncias y hay grupos de Facebook que incitan a jugar. Aunque aún no se ha corroborado que esos perfiles sean reales, debemos estar alertas.

¿Qué hacer? Prestar atención al comportamiento de sus hijos, y también estar atentos a posibles lesiones en el cuerpo. Si observás que tu hij@ se despierta en la madrugada, que pasa muchas horas frente al televisor, intentá conversar con él, ofrecele tu ayuda.

No podemos frenar la llegada de la Ballena Azul, pero sí podemos evitar que nuestros hijos lo juegen.

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